domingo, 8 de noviembre de 2009

La Esperanza (III)


Que en las agendas de todos los seres humanos, de negocios, se encontrará escrita la palabra hermandad. Todavía sueño, como hoy que llegará el día en que la justicia fluya libre como el agua y la honradez como un torrente poderoso. Todavía sueño hoy en que al frente de todos los ministerios y de todas las municipalidades serán elegidos hombres y mujeres que obrarán con justicia y misericordia siguiendo los pasos de su Dios en quien dicen creer. Todavía sueño hoy que la guerra se acabará que los hombres cambiarán la espada por el arado, la lanza por la podadera, que las naciones no volverán a levantarse unas contra otras ni forjarán nuevos planes de guerra”.

Que bueno ¿no? Porque esto me da pie para preguntarte a vos que me estás escuchando en cualquier punto del país, que estas trabajando, que estás quizás viajando que estas levantándote que me digas en este día en que estamos tocando el tema de la esperanza con mayúscula y subrayado ¿Cuál es el sueño que puso Dios en tu corazón? Cual es esa esperanza, ese motor que te mueve a diario, en lo cotidiano en tu familia, en tu trabajo, en tu apostolado. “La esperanza dice Dios, si que me sorprende. Me sorprende mas a Mi mismo que estos pobres hijos vean como marchan hoy las cosas y crean que mañana irá todo mejor. Esto si que es sorprendente y es con mucho la mayor maravilla de nuestra gracia”. Esto pone en boca del Padre Dios el escritor Charles Pegui Dios se sorprende que a pesar de todo y con todo sus hijos e hijas, nosotros seres pequeños, frágiles sigamos esperando en el futuro, a pesar de todo y con todo esa locura de los caminos del mundo.

Hay o no motivo para pensar que mañana todo irá mejor? Otro escritor preguntaba, ¿puede quedar defraudada la esperanza? Y respondía, si y para honra suya porque sino pudiera quedar defraudada no sería esperanza. Que hermoso, si ya se que San Pablo dice la esperanza en el Señor no quedará nunca defraudada por supuesto esa no pero hay otras esperanzas que van camino hacia El que a veces quedan defraudada. Desde el punto de vista filosófico la respuesta es impecable. Sin embargo para el cristiano la respuesta es un poco distinta. Pueden quedar defraudadas las expectativas, las esperanzas pero no la esperanza porque Dios está con nosotros. La gran originalidad de la biblia consiste por tanto en dar testimonio no ya de la esperanza humana con sus deseos y proyectos, por muy altos que sean sino fundamentalmente de la esperanza de Dios para nosotros. Al abrir la biblia nos sorprende encontrar continuamente seres humanos concretos enfrentados a un Dios que espera algo en ellos, para ellos, con ellos y a veces contra ellos.

Y siempre me gustaron especialmente aquellos versos de Isaías que leí al principio 40-30-31 Un hermoso canto que solemos cantar a veces los grupos de oración o en las convivencias que hablan de desplegar nuestros brazos de esperanza como las águilas despliegan sus alas. Cuando los israelitas vivían resignados en Egipto Dios los invitó a soñar prometiéndoles una tierra que mana leche y miel Éxodo 3-8. Mas tarde les hizo soñar con un tiempo en que revivirán tus muertos, revivirán tus cadáveres y despertarán jubilosos los que habitan en el polvo Is. 26-19 Hasta el presente es el cristianismo el que ha tomado mas en serio al hombre soñador, contrariamente a lo que muchos piensan. Recordemos aquello de San Pablo “Nosotros anunciamos lo que nadie vio ni oyó, ni siquiera pudo pensar aquello que Dios preparó para los que le aman” 1° Corintios 2-9.

Muchas de las esperanzas que impulsaron a las generaciones que nos precedieron ya se han hecho realidad y otras se irán haciendo. El cristiano sabe que Dios está detrás de todo ello aunque muchos no lo sepan. La verdad es que en algunos momentos la situación aparece tan oscura, tan negra que como estudio el filósofo francés existencialista Gabriel Marcel la esperanza no es posible sino en un mundo en el que hay lugar para el milagro. Por eso decía este filósofo y antes ya lo había dicho San Agustín que la zona de la esperanza es también la de la plegaria No hay esperanza sino se alimenta a diario con la oración, una oración confiada, convencida, una oración de apertura, de docilidad. No hay esperanza sino se alimenta, como esas viejas máquinas de tren, esas negras que tiraban humo y que eran alimentadas con carbón así tenemos que alimentar nuestra esperanza cotidiana en la oración, en el encuentro personal con quien es la esperanza, con Jesucristo, el Señor, con su palabra en la comunidad en los sacramentos. Ahí está la fuente, el vigor de la esperanza. Viajando mil km ayer, tuve que parar varias veces a cargar combustible. Pensaba, si no existieran estas estaciones mi auto no andaría sin combustible. Tampoco mi esperanza anda, funciona si falta el combustible diario de la gracia en mi por la oración por ese encuentro en que el Amor se derrama en mi y yo me dejo derramar por el Amor. Esa esperanza se mantiene viva a pesar de todo y con todo porque El está en mi, su palabra no cambia, su promesa no cambia El es fiel, su Amor es incondicional, su Amor es gratuito.

Por eso El ha puesto en mi esta inquietud, por eso tengo este anhelo, por eso tengo este deseo, por eso tengo esta esperanza, este corazón inquieto, este anhelo de infinito, esta sed de cielo, este deseo de vida eterna porque El la ha puesto en mi sin lugar a dudas. El ser humano descubre en si mismo un anhelo de esperanza pero tenemos que educar a diario en la esperanza, en la casa, en nuestras catequesis, en nuestras comunidades. Tenemos que educar en la esperanza con mayúscula y subrayado en nuestros colegios católicos, en los medios de comunicación educar en la autentica esperanza, no en la evasión, no en la alienación no en el escapismo como lo hacen muchos medios masivos, masificantes y alienantes de comunicación hoy día que le hacen el caldo gordo a la política evasionista, escapista y alienante. Por eso que hermoso es descubrir la esperanza.

Hubo alguien que fue un maestro, un hombre que por allí en algún momento se dijo que era no creyente, que era de izquierda lo cierto que ahora redescubriendo su obra, sus letras, sus poemas descubrimos la hondura religiosa de este hombre, de este trovador que anduvo por los caminos del mundo llevando una identidad profunda sin jamás codearse con el cholulismo con lo frívolo, con lo superficial. Ciertamente lleno de fragilidad, lleno de limitación pero que nos dejó por ejemplo, ese hermoso poema de esta imagen tan hermosa del aromo, una esperanza basada en el misterio pascual, en la pasión, muerte y resurrección de Jesús. En nuestra propia muerte y resurrección, en la tuya y en la mía. Fijate lo que dice este escrito, de Yupanqui que firmó con un seudónimo como acostumbraba en muchos casos El aromo, ¿sabes lo que es el aromo? Es una plantita, un árbol que tiene hermosas flores amarillas y algunos aromitos hasta florecen 3 y 4 veces al año.

Escuchá lo que dice esto escucha bien y mira si no es tu vida y la mía, como discípulos de Cristo Jesús:

Hay un aromo nacido en la grieta de una piedra

Parece que la rompió pa salir de dentro de ella

Está en un alto pelado, no tiene ni un yuyo cerca

Viendolo solo y florido tuto el monte lo envidea

Lo miran a la distancia árboles y enredaderas

Diciéndose con rencor, pa uno solo tanta tierra

Dicen los que miran de afuera, los que envidean

En oro le ofrece al sol pagar la luz que le presta

Y como tiene de más, puñao por el suelo siembra

Salud, plata y alegría tuito al aromo le suebra

Asegún ven los demás desde el lugar que lo observan

Pero hay que dir y fijarse como lo estruja la tierra

Decir que es un martirio la vida que le envidean

En ese rajón el árbol nació pa su mala estrella

Y en vez de morirse triste se hace flores en sus penas

Como no tiene reparos todos los vientos le pegan

Las heladas lo castigan, el agua pasa y no se queda

Ansina vive el aromo sin que ninguno lo sepa

Con su poquito de orgullo porque es justo que lo tenga

Pero con alma tan linda que no le brota una queja

Que no teniendo alegrías, se hace flores de sus penas

Eso abrían de envidiarle los otros si lo supieran

Que no teniendo alegrías, se hace flores de sus penas


Como no cantarle a la esperanza a partir de este Dios que no defrauda en este Dios mismo que se abaja, se anonada, muere para resucitar y darnos vida. Como no esperar en El con El, como El.. Hay un texto que me llega muchísimo y que es del concilio Vaticano II dice “Los gozos y las esperanzas las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo sobre todo de los pobres y de cuantos sufren son a la vez gozos y esperanzas tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” Esto dice el concilio en la constitución gozo y esperanza en el cap. 1 Por eso uno puede hablar como de tres tipos de esperanza La esperanza de las llamadas religiones tradicionales, una esperanza del mas allá sin importar el más acá. La esperanza de gran parte de la ciencia y de las ideologías en general. Una esperanza en el mas acá sin importar el mas allá. Y por in una esperanza auténticamente cristiana y Cristocentrica una esperanza en el mas allá que arranca en el mas acá, en el aquí y ahora.

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