sábado, 7 de noviembre de 2009

La Esperanza (II)


El tema de hoy es la esperanza, la esperanza que es la pasión por lo posible Hay una hermana que me reclama un texto bíblico para dar fundamento bíblico al tema, a la enseñanza entonces vamos a tomar Is. 40-30-31 aparte del texto de San Pablo que leí al principio. “Los jóvenes se cansan, se fatigan. Los valientes tropiezan y vacilan pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas suben con alas como de águilas, corren sin cansarse marchan sin fatigarse” Y San Pablo cuyo año estamos cerrando nos dice “nosotros anunciamos lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar aquello que Dios preparó para los que lo aman” 1° Corintios 2-9 Y Pedro dice en 1° de Pedro 3-15 “estén siempre preparados a responder a todo el que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen” Y San Agustín tiene una frase muy hermosa, dice “no les pido que pongan su esperanza en mi sino que pongan su esperanza en Dios conmigo”.

Lo mismo podría decir cada sacerdote en este año sacerdotal, cada párroco. Con ustedes soy bautizado, para ustedes soy sacerdote, soy cura párroco, soy obispo. También lo podría decir cada papá, cada mamá, cada docente profundamente creyente Con ustedes soy bautizado, para ustedes soy papá, mamá, maestro, catequista porque no les pido que pongan su esperanza en mi que soy un ser humano frágil, vulnerable, limitado sino que pongan su esperanza en Dios conmigo. Que hermoso hablar de la esperanza en este momento de la patria y del mundo. Este mes que casi comenzamos, Julio; este mes que nos va a llevar a celebrar el 9 de Julio la fiesta de la independencia en este camino hacia el bicentenario de la patria, en esta víspera de una jornada eleccionaria, que bueno es hablar de la esperanza.

La esperanza como virtud teologal unida a la fe y a la caridad. No hay una esperanza con minúscula hablo de una esperanza con mayúscula y subrayada. La esperanza sacó a la humanidad de las cavernas, la puso en marcha por los caminos de la historia y la empuja a desear siempre un futuro mejor. Dice un refrán que mientras hay vida hay esperanza. Es tanto como decir que la esperanza pertenece inseparablemente a la existencia humana, forma parte de su esencia. Así es en efecto, ¿acaso no espera el lactante el pecho de su madre? Y el niño pequeño ¿no espera mantenerse en pie y caminar? ¿no espera el enfermo ponerse bien, el prisionero quedar libre y el hambriento comer? El sujeto de la esperanza es por tanto el ser humano, todo ser humano.

En cuanto a los objetos de esperanza pueden ser muy diversos, cosas, deseos, ilusiones, metas. Sin embargo para que algo sea objeto de esperanza deben reunir cinco condiciones, que sea un bien un mal no lo esperamos, lo tenemos, le tenemos miedo, no lo esperamos. Que sea entonces un bien. Segundo que sea futuro lo que ya tenemos no lo esperamos, lo disfrutamos, tercero que sea necesario, un capricho no lo esperamos, se nos antoja. Cuarto que sea posible lo imposible no lo esperamos, nos desespera. Quinto que sea difícil de conseguir, lo que está al alcance de nuestra mano no lo esperamos, lo codiciamos. Naturalmente según sea el contenido de lo que esperamos así será la calidad humana de nuestra esperanza, por supuesto. En opinión de Eric From para esperar no basta tener anhelos y deseos. De ser así quienes desean tener mas y mejores automóviles casas y artefactos del hogar serían individuos esperanzados. Para que a un anhelo le cuadre el nombre de esperanza debe tener como objeto una vida mas plena, el deseo de ser más no de tener más.

Las personas esperanzadas son necesariamente inconformistas, con corazón inquieto diría San Agustín. Como anhelan una vida mas plena no pueden contentarse con la realidad actual ni con la suya propia ni con el mundo exterior. En realidad la esperanza de lo nuevo y la insatisfacción por lo viejo nacen juntas. Las personas esperanzadas son pacientes. Por eso la angustia, la ansiedad que hoy lo domina todo. La ansiedad es contraria a la virtud de la esperanza. Comprenden que los espárragos no crecen mas rápido porque tiremos de ellos hacia fuera o hacia arriba y saben dar importancia al tiempo necesario para que maduren sus proyectos. Nada mas lejos de la esperanza que ese, llame ya, lo quiero ahora, ahora, ahora mismo de los impacientes posmodernistas que parecen dominarlo todo.

Parece un sueño con los ojos abiertos. Alguien dijo que la esperanza es el sueño de una persona despierta. Un ejemplo famoso de sueño son los ojos abiertos en el discurso pronunciado por Martín Luther King con ocasión de la marcha a Washington por los derechos cívicos. El discurso que se titulaba precisamente “tengo un sueño” decía así “Sueño en que llegará el día en que los hombres se elevarán por encima de si mismos y comprenderán que están hechos para vivir juntos en hermandad. Sueño en que llegará el día en que todos los negros de este país, todas las personas de color del mundo serán juzgados por el contenido de su personalidad y no por el color de su piel. Todavía sueño hoy que llegará el día en que las industrias paradas serán puestas en marcha y servirán para llenar los estómagos vacíos de Missisipi y que la hermandad será algo mas que unas palabras colocadas al final de un sermón.

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