sábado, 16 de enero de 2010

aporte para la PRÉDICA DEL SEGUNDO DOM. COMÚN




Comprender la liturgia con el P. Adelino

Estamos iniciando el tiempo ordinario, tiempo en que Jesús manifestará su obra para que todos puedan creer en Él. Hoy nos encontramos con la fiesta en Caná, las bodas que María y Jesús estaban invitados.

Es interesante percibir cómo Juan nos presenta esta escena. Jo 1,19 - 2,11 es construido en forma de una semana que nos hace recordar la creación, en Génesis. Los días son numerados: en 1,29 comienza el 2° día, en 1,35 el tercer día, en 1,43 el cuarto día, y "tres días después", o sea, el fin de esa semana, estamos en Caná de Galilea, donde Jesús realiza el primer signo.

Tenemos mucho simbolismo en la liturgia de hoy: la abundancia de vino es la señal de los tiempos mesiánicos (Am 9,13-15; Jl 4,18-21). Podemos decir que es la transformación del agua de las abluciones de los judíos (Jo 2,6), en otras palabras el nuevo testamento sustituye el antiguo. Quien ofrece el vino, el mejor vino es el esposo. Pero ellos no se dan cuenta y van al esposo equivocado y le hablan de la costumbre de servir primero el vino bueno y después que todos están embriagados sirven el de menor calidad. Ellos no saben todavía que el verdadero Esposo sólo ahora comienza a servir su vino.

Después del signo sus discípulos creyeran en Él (2,11). Pero eso no es la plenitud de su obra, es el comienzo como el mismo Jesús lo afirma cuando María, su Madre, le dice que ya no hay vino: "¿Mujer, qué tenemos que ver con eso? Mi hora no ha llegado todavía". En verdad, su hora llegará cuando él le dirija la palabra nuevamente para decirle: "Mujer, ahí tienes a tu hijo..." confiándole el fruto de su obra.

El vino es el símbolo de la alegría... Jesús devuelve la alegría a los que estaban en la fiesta.
El vino es el símbolo de la transformación... Jesús transforma los rituales antiguos, entregándose a sí mismo para rescatar al hombre.
El vino, con su color rojo, es el símbolo de la sangre... Jesús derrama su sangre para que todos tengan vida en él.

La Palabra se hizo carne para cumplir con la propuesta del Padre. Jesús no vino para hacer milagros. Los milagros son consecuencias de su vida, de su predicación. Tampoco vino para ocupar los puestos de los vinicultores, vino para rescatar al hombre.

En este sentido nos es presentada la primera lectura: el milagro de Caná nos ayuda a percibir que Dios está presente como el Verdadero Esposo. Isaías nos presenta a Dios como el Esposo y la esposa es su pueblo. Cristo en el nuevo testamento es el Esposo y su Iglesia la Esposa, o sea, nosotros somos la Esposa de Cristo. No sea que seamos como las vírgenes imprudentes que se olvidan de poner aceite en sus lámparas, perdiendo la oportunidad de ver al Esposo que llega.

El episodio de Caná nos hace ver de forma completa la manifestación del Señor, completando la tríada de la Epifanía: Contemplación de los Reyes, Bautismo del Señor y el Signo de Caná.

Pensemos las veces que en nuestra vida nos falta el vino nuevo, el vino de la transformación, porque todavía estamos aferrados al pasado que nos oprime y nos aprisiona. Jesús nos ofrece su Vino Nuevo para que podamos creer en Él, para que podamos sentir su presencia entre nosotros. El Vino de la alegría y de la liberación es el mismo Jesús que se nos ofrece hoy para transformar nuestra realidad.
Pero no podemos dejar de hablar de la presencia de María en este momento tan importante. María es la que intercede, es la que le pide al Hijo que no deje que la tristeza invada el corazón de los presentes. María hoy continúa a interceder por la Iglesia de su Hijo. Las pocas palabras de María son muy significativas para nosotros hoy. Recordemos la voz de Dios en el Bautismo: "Este es mi Hijo amado..." En la transfiguración, dice: "Este es mi Hijo... Escúchenlo", y María nos dice: "hagan todo lo que él les diga". Es el mismo pedido del Padre y de la Madre que escuchemos su Palabra y hagamos lo que él nos pide.
La pregunta es: "¿qué nos pide Jesús?" AMAR es la propuesta. Amar incondicionalmente, porque teniendo al amor como base de nuestra práctica, todo será diferente.

viernes, 15 de enero de 2010

REFLEXIÓN - LOS TRES CONSEJOS


Una pareja de recién casados, era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior. Un día, el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: Querida yo voy a salir de la casa. Voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida más cómoda y digna. No sé cuanto tiempo voy a estar lejos; sólo te pido una cosa: que me esperes y mientras yo esté lejos, seas fiel a mí, pues yo te seré fiel a ti."

Así, siendo joven aún, caminó muchos días a pie, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda. El joven llegó y se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente: Déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones. Yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorros hasta el día en que me vaya. El día que yo salga, usted. me dará el dinero que yo haya ganado."
Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso.

Después de veinte años, se acercó a su patrón y dijo: Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa." El patrón le respondió: "Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo. Sólo que antes quiero hacerte una propuesta, ¿está bien?. Yo te doy tu dinero y tú te vas, o te doy tres consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta." Él pensó durante dos días, buscó al patrón y le dijo: "QUIERO LOS TRES CONSEJOS" El patrón le recordó: Si te doy los consejos, no te doy el dinero." Y el empleado respondió: "Quiero los consejos" El patrón entonces le aconsejó:

* NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.
* NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal
* NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.

Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no lo era tanto: AQUÍ TIENES TRES PANES: dos para comer durante el viaje y el tercero es para comer con tu esposa, cuando llegues a tu casa". El hombre, entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que él tanto amaba.

Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludó y le preguntó: "¿Para donde vas?" Él le respondió, "Voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera." La persona le dijo entonces: "Joven, este camino es muy largo. Yo conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días". El joven, contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo. Entonces, volvió a seguir por el camino normal. Días después, supo que el atajo llevaba a una emboscada.

Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera, donde poder hospedarse. Pagó la tarifa por día y, después de tomar un baño, se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado con un grito aterrador. Se levantó de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir a donde escuchó el grito. Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. Regresó y se acostó a dormir. Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le preguntó sino había escuchado el grito y él le contestó que sí lo había escuchado. El
dueño de la posada le preguntó "Y no le dió curiosidad"? él le contesto que no. A lo que el dueño le respondió: "Ud. es el primer huésped que sale vivo de aquí, pues mi único hijo tiene crisis de locura; grita durante la noche y cuando el huésped sale, lo mata y lo entierra en el patio".

El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa.

Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa. Caminó y vio entre arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco más y vio que ella tenía sobre su regazo, un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad. Respiró profundo, apresuró sus pasos, cuando recordó el tercer consejo. Entonces se paró y reflexionó y decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al
amanecer, ya con la cabeza fría, él dijo: NO VOY A MATAR A MI ESPOSA. Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta, sólo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel."

Se dirigió a la puerta de la casa y tocó. Cuando la esposa le abrió la puerta y lo reconoció, se colgó de su cuello y lo abrazó afectuosamente. Él trató de quitársela de encima, pero no lo consiguió. Entonces, con lágrimas en los ojos le dijo: Yo te fui fiel y tu me traicionaste...
Ella espantada le respondió, "¿Cómo? Yo nunca te traicioné. Te esperé durante veinte años". Él entonces le preguntó, "¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde? Y ella le contestó, "AQUEL HOMBRE ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy él tiene veinte años de edad". Entonces, el marido entró, conoció, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, mientras su esposa preparaba la cena. Se sentaron a comer el último pan juntos. DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO, CON LÁGRIMAS DE EMOCIÓN, él partió el pan y al abrirlo, se encontró todo su dinero: el pago de sus veinte años de dedicación

Muchas veces creemos que los atajos "queman etapas" y nos ayudan a llegar más rápido, lo que no siempre es verdad... Muchas veces somos curiosos; queremos saber de cosas que ni nos dan respeto ni nos traen nada de bueno Otras veces reaccionamos movidos por el impulso, en momentos de rabia, y después tardíamente nos arrepentimos...

jueves, 14 de enero de 2010

REFLEXIÓN - NO TE OLVIDES LO MÁS IMPORTANTE


Una pobre mujer, con su hijo pequeño en brazos,

pasaba delante de una caverna,

cuando escuchó una voz misteriosa que desde dentro le decía:

“Entra y toma todo lo que quieras, pero no te olvides de lo principal.

Una vez que salgas, la puerta se cerrará para siempre.

Por lo tanto, aprovecha la oportunidad,

pero no te olvides de lo más importante...”

La mujer entró toda temblorosa en la caverna y encontró allí mucho oro y diamantes. Entonces, fascinada por las joyas,

puso al niño en el suelo y empezó a recoger,

ansiosamente, todo lo que cabía en su delantal.

De pronto, la voz misteriosa habló nuevamente: “Te quedan sólo cinco minutos”.

La mujer, afanada, continuaba recogiendo lo más que podía.

Al fin, cargada de oro y de piedras preciosas,

corrió y llegó presurosa a la entrada de la cueva

cuando la puerta ya se estaba cerrando.

En menos de un segundo se cerró.

Y en ese momento se acordó de que su hijo se había quedado dentro...

¡La cueva estaba ya sellada para siempre!

El gozo de la riqueza desapareció enseguida

y la angustia y la desesperación la hicieron llorar amargamente.


Para vos, ¿qué cosa es la más importante? Muchas veces estamos preocupados

con cosas que parecieran traernos la felicidad y nos olvidamos de las cosas

fundamentales y las más importantes.

miércoles, 13 de enero de 2010

REFLEXIÓN - LOS TRES CIEGOS Y EL ELEFANTE


Había una vez tres sabios. Y eran muy sabios. Aunque los tres eran ciegos. Como no podían ver, se habían acostumbrado a conocer las cosas con solo tocarlas.

Usaban de sus manos para darse cuenta del tamaño, de la calidad y de la calidez de cuanto se ponía a su alcance. Sucedió que un circo llegó al pueblo donde vivían los tres sabios que eran ciegos. Entre las cosas maravillosas que llegaron con el circo, venía un gran elefante blanco. Y era tan extraordinario este animal que toda la gente no hacía más que hablar de él. Los tres sabios que eran ciegos quisieron también ellos conocer al elefante. Se hicieron conducir hasta el lugar donde estaba y pidieron permiso para poder tocarlo. Como el animal era muy manso, no hubo ningún inconveniente para que lo hicieran. El primero de los tres estiró sus manos y tocó a la bestia en la cabeza. Sintió bajo sus dedos las enormes orejas y luego los dos tremendos colmillos de marfil que sobresalían de la pequeña boca. Quedó tan admirado de lo que había conocido que inmediatamente fue a contarles a los otros dos lo que había aprendido. Les dijo:- El elefante es como un tronco, cubierto a ambos lados por dos frazadas, y del cual salen dos grandes lanzas frías y duras. Pero resulta que cuando le tocó el turno al segundo sabio, sus manos tocaron al animal en la panza. Trataron de rodear su cuerpo, pero éste era tan alto que no alcanzaba a abarcarlo con los dos brazos abiertos. Luego de mucho palpar, decidió también él contarlo que había aprendido. Les dijo:- El elefante se parece a un tambor colocado sobre cuatro gruesas patas, y está forrado de cuero con pelo para afuera.

Entonces fue el tercer sabio, y agarró el animal justo por la cola. se colgó de ella y comenzó a hamacarse como hacen los chicos con una soga. Como esto le gustaba a la bestia, estuvo largo rato divirtiéndose en medio de la risa de todos. Cuando dejó el juego, comentaba lo que sabía. También él dijo:- Yo se muy bien lo que es un elefante. Es una cuerda fuerte y gruesa, que tiene un pincel en la punta. Sirve para hamacarse.

Resulta que cuando volvieron a casa y comenzaron a charlar entre ellos lo que habían descubierto sobre el elefante no se podían poner de acuerdo. Cada uno estaba plenamente seguro de lo que conocía. Y además tenía la certeza de que sólo había un elefante y de que los tres estaban hablando de lo mismo. pero lo que decían parecía imposible de concordar. Tanto charlaron y discutieron que casi se pelearon.

Pero al fin de cuentas, como eran los tres muy sabios, decidieron hacerse ayudar, y fueron a preguntar a otro sabio que había tenido la oportunidad de ver al elefante con sus propios ojos.

Y entonces descubrieron que cada uno de ellos tenía razón. Una parte de la razón. Pero que conocían del elefante solamente la parte que habían tocado. Y le creyeron al que lo había visto y les hablaba del elefante entero.




¿Cuántas veces creemos tener toda la verdad y no nos detenemos a pensar ni por un instante que quizá solo estemos accediendo a un fragmento de ella? En las diferencias puede haber encuentros y en los complementos puede descubrirse la verdad.


martes, 12 de enero de 2010

REFLEXIÓN - LAS TRES VERDADES


Cierto día un hombre capturó un canario minúsculo, al que sujetó en la palma de la mano. El canario intentó negociar su libertad, diciendo al hombre:

-¿Qué quieres hacer conmigo? Soy muy pequeño. Dame la libertad y yo te diré tres verdades que te serán muy útiles en la vida.

-¿Pero cómo sabré que tus verdades tienen valor para mí? -replicó el hombre.

-Es sencillo: te diré la primera verdad mientras estoy todavía en tu puño; de ese modo podrás juzgar por ti mismo su valor, mientras estoy en tu poder. Te diré la segunda verdad cuando haya alcanzado la rama de ese árbol; si dudas de su interés, todavía me podrás alcanzar con una piedra. Finalmente, te diré la tercera verdad, la más justa, cuando ya vuele por el cielo.

El hombre encontró aceptables esas condiciones; después de todo, nada tenía que perder. Así pues, le pidió al pájaro que le revelase la primera verdad.

-Hela aquí -respondió el pájaro-. Si pierdes alguna cosa, aunque se trate de tu propia vida, no debes lamentarlo.

El hombre sonrió. "Ah -se dijo-. He aquí una verdad profunda. El desapego de las formas exteriores es el secreto de la verdadera libertad". Y dejó que el pájaro volase hasta la rama del árbol, desde donde le dijo:

-He aquí la segunda verdad: No creas todos los absurdos que te dicen, a menos que se te proporcione la prueba.

El hombre asintió una vez más. "Decididamente este pájaro es un gran sabio -se dijo-. Esta verdad es tan justa como la primera. El hombre se encuentra atraído de forma natural por la mentira y por la ilusión, causas de su codicia y de su falta de deseo de verdad. De ese modo se le puede hacer creer lo que sea". Y dejó que el pájaro volara. Pero apenas había abandonado la rama, cuando se puso a gritar:

-¡Desgraciado! No sabías que yo me había tragado dos enormes diamantes, gordos como tus dos puños. Si me hubieras matado, habrías hecho fortuna.

Al oírle tales palabras, el hombre montó en cólera e intentó tirarle piedras al pájaro, pero este se hallaba fuera de su alcance. Entonces el hombre empezó a lamentarse por su suerte y a dolerse por la fortuna que había dejado volar tan estúpidamente. Y en esto escuchó al canario que estaba riéndose.

-¿Por qué te ríes? -preguntó el hombre-. ¿Te estás burlando de mí?

-Sí -respondió el pájaro-. Porque tu codicia te hizo olvidar las dos verdades que te había enseñado. Te dije que no había que lamentar jamás una cosa, aunque fuera tan preciosa como tu vida, y tú ya te lamentas de haberme liberado. Te dije que no creyeras cualquier cosa sin una prueba, sobre todo cuando es algo que va contra el sentido común. Ahora bien, me has creído cuando te he dicho que me había tragado dos diamantes gordos como tus dos puños, cuando lo cierto es que todo mi cuerpo cabe en la palma de tu mano.

El hombre, lleno de confusión, no se atrevió a decir nada más. Pero el pájaro continuó:

-Eres un necio, y no mereces ni siquiera las verdades de un canario. Sin embargo, voy a decirte ahora mismo la tercera verdad, la más justa de todas. Hela aquí: Por culpa de su codicia y de las limitaciones de que es prisionero, de las cuales no logra librarse, el hombre se verá siempre pegado a la superficie de la tierra, y jamás podrá volar.

Y el pájaro remontó el vuelo hacia lo más alto del cielo, mientras el hombre se quedaba tristemente en tierra.

lunes, 11 de enero de 2010

TIEMPO ORDINARIO




En el año litúrgico, llamamos tiempo ordinario al tiempo que no coincide ni con la Pascua y su Cuaresma, ni con la Navidad y su Adviento.
Son treinta y tres o treinta y cuatro semanas en el transcurso del año, en las que no se celebra ningún aspecto particular del misterio de Cristo. Es el tiempo más largo, cuando la comunidad de bautizados es llamada a profundizar en el Misterio Pascual y a vivirlo en el desarrollo de la vida de todos los días. Por eso las lecturas bíblicas de las misas son de gran importancia para la formación cristiana de la comunidad. Esas lecturas no se hacen para cumplir con un ceremonial, sino para conocer y meditar el mensaje de salvación apropiado a todas las circunstancias de la vida.

El Tiempo Ordinario del año comienza con el lunes que sigue del domingo después del 6 de enero y se prolonga hasta el martes anterior a la Cuaresma; vuelve a reanudarse el lunes después del domingo de Pentecostés y finaliza antes del Domingo Primero de Adviento.
Las fechas varían cada año, pues se toma en cuenta los calendarios antiguos que estaban determinados por las fases lunares, sobre todo para fijar la fecha del Viernes Santo, día de la Crucifixión de Jesús, a partir de ahí se estructura todo el año litúrgico. El color litúrgico es el verde.

REFLEXIÓN - LA MUÑECA DE ARENA


Quería ver el mar a toda costa. Era una muñeca de sal, pero no sabía lo que era el mar.
Un día decidió partir. Era el único modo de poder satisfacer su deseo. Después de un interminable peregrinar a través de territorios áridos y desolados, llegó a la orilla del mar y descubrió una cosa inmensa, fascinadora y misteriosa al mismo tiempo. Era el alba, el sol comenzaba a iluminar el agua encendiendo tímidos reflejos, y la muñeca no llegaba a entender.
Permaneció allí firme, largo tiempo, como clavada fuertemente sobre tierra, con la boca abierta. Ante ella, aquella extensión seductora. Se decidió al fin. Preguntó al mar:

-¿Quién eres?
- Soy el mar.
- ¿Y qué es el mar?
- Soy yo.
- No llego a entender, pero lo desearía tanto... Explícame lo que puedo hacer.
- Es muy sencillo: tócame.
Entonces la muñeca cobró ánimos. Dio un paso y avanzó hacia el agua.
Después de dudarlo mucho, tocó levemente con el pie aquella masa imponente. Obtuvo una extraña sensación. Y, no obstante, tenía la impresión de que comenzaba a comprender algo.
Cuando retiró la pierna, descubrió que los dedos del pie habían desaparecido. Quedó espantada y protestó:
- ¡Malvado! ¿Qué me has hecho? ¿Dónde han ido a parar mis dedos?
El mar replicó imperturbable:
- ¿Por qué te quejas? Simplemente has ofrecido algo para poder entender. ¿No era eso lo que pedías?
La otra insistía:
- Sí... Es cierto, no pensaba... Pero...
Reflexionó un poco. Luego avanzó decididamente dentro del agua. Esta, progresivamente, la iba envolviendo, le arrancaba algo, dolorosamente. A cada paso la muñeca perdía algún fragmento. Cuanto más avanzaba se sentía disminuida de alguna porción de sí misma, y le dominaba más la sensación de comprender mejor. Pero no conseguía aún saber del todo lo que era el mar.
Otra vez repitió la acostumbrada pregunta:
-¿Qué es el mar?
Una última ola se tragó lo que quedaba de ella. Y precisamente en el mismo instante en que desaparecía, perdida entre las olas que la arrastraban llevándosela no se sabe dónde, la muñeca exclamó:
El mar ¡Soy yo!
Muchas veces queremos cuidar nuestra vida y nos olvidamos de lo que dijo Jesús: "el que pierde su vida la ganará".
La vida es hecha de pérdidas y ganancias, si no somos capaces de renunciar no vamos a poder ganar. En la vida cristiana la realización de uno debe ser encontrada en la entrega al otro.

domingo, 10 de enero de 2010

REFLEXIÓN - LAS SIETE MARAVILLAS




Un grupo de estudiantes de Geografía, estudiaban las Siete Maravillas del Mundo. Al término de la clase, se les pidió que hicieran una lista de las que ellos consideraban las Siete Maravillas del Mundo, en el día de hoy. A pesar de algunos desacuerdos, la mayoría votó por lo siguiente:

LAS PIRÁMIDES DE EGIPTO...

EL TAJ MAHAL DE LA INDIA...

EL GRAN CAÑÓN DE ARIZONA...

EL CANAL DE PANAMÁ…

EL EMPIRE STATE DE NUEVA YORK...

LA BASÍLICA DE SAN PEDRO EN ROMA…

LA MURALLA CHINA…

Mientras votaban, el maestro notó que una estudiante permanecía callada y no había entregado aún su lista. Así que le pregunto si tenía algún problema para hacer su elección.

La joven tímidamente respondió: Sí, un poco, no puedo decidirme pues son tantas las maravillas.

El maestro, le dijo:

-Bueno, dinos lo que has escrito, tal vez podamos ayudarte.

-Creo que las Siete Maravillas, más importantes de este mundo son:

PODER TOCAR...

PODER SABOREAR...

PODER VER...

PODER ESCUCHAR...

PODER SENTIR...

PODER REIR...

PODER AMAR.

Al terminar de leerlas, todos los presentes quedaron en un absoluto silencio, nadie supo qué contestar.

Siempre nos sorprendemos por las maravillas arquitectónicas que hizo el hombre a través de los siglos, restando importancia a todas aquellas que Dios hizo a través de la creación, como si estuvieran ahí por casualidad.


“Tú fuiste creado y eres la maravilla más preciosa del universo, ¿sabes por qué?,
porque Dios te creó a su imagen y semejanza, con todos los sentidos, para que puedas disfrutar de todas las maravillas, que te rodean día a día”

SI TE GUSTA, ¿POR QUÉ NO LO HACES PÚBLICO?