sábado, 31 de octubre de 2009

EL PADRENUESTRO (II)












Danos hoy nuestro pan de cada día…
De Teresa sabemos que es una luchadora empedernida para que el Pan de la Eucaristía pueda ser comulgado por todos en el día -cosa difícil entonces-, para que todos puedan experimentar el beso amoroso de Jesús . Para ella “pedir el pan” es un medio más de hacerse pequeña y pobre, ya que sabe que “hasta en las casas de los pobres se da a los niños lo que necesitan”. Demostrando también que uno desea vivir el momento presente, sin agobios.
En las dificultades, pone toda su confianza en Dios. Enseña a sus hermanas a no tomarse las cosas demasiado a pecho, a no atormentarse en los oficios, sino a hacerlo todo con paz y libertad de espíritu. Tiene, en fin, otro modo sublime de vivir esto del “pan nuestro”: poniendo espontáneamente al servicio de los demás todo lo que recibe. “Si alguna vez se me ocurre pensar y decir algo que les gusta a mis hermanas, me parece completamente natural que se apropien de ello como de un bien suyo. Ese pensamiento pertenece al Espíritu y no a mí”.

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