martes, 28 de junio de 2011

VIDA CRISTIANA - Reflexión de Malaquías 3, 10

"Traigan todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en Mi casa; y pónganme ahora a prueba en esto;" dice el SEÑOR de los ejércitos "si no les abro las ventanas de los cielos, y derramo para ustedes bendición hasta que sobreabunde". Malaquías 3, 10.



Utilicemos esta Palabra de Dios para pensar en nuestra actitud como cristianos. La Palabra dirigida al pueblo a través del Profeta Malaquías habla expresamente del Diezmo. El diezmo es la décima parte de todo lo arrecaudado sea en frutos o en dinero. El sentido es devolver a Dios una décima parte de todo lo que Él en su gran amor nos da. Nosotros, en la Argentina podemos pensar que la cita no tiene sentido para nosotros porque no trabajamos el diezmo - como la Iglesia de Brasil y otros países. Pero no!
Partamos que el diezmo nos trae la conciencia de que todo es de Dios y que lo que tenemos, ganamos o construimos es por su bondad y por eso le devolvemos la décima parte (el 10%) de todo lo que nos concedió el Buen Dios. Si nosotros no trabajamos el Sentido del Diezmo debemos aplicar esa palabra a otra cosa, por ejemplo si pensamos que lo más precioso que Dios nos ha dado es la vida y con ella todo lo que tenemos, ¿no tendríamos que devolverle a Dios la décima parte de todo, o sea, de nuestra vida? La décima parte de nuestra vida no se puede medir con mercadería ni dinero sino con obras, acciones y compromiso con Su Obra.
Así es, pensar que todo es de Dios nos lleva a pensar que no podemos agradecerle de todo y siempre estaremos en deuda con Él, pero podemos devolverle un porcentaje para que su Reino crezca.
Lo interesante es que Dios nos aconseja a ponerlo a prueba, o sea, probemos, hagamos la experiencia de compartir la vida con él, de no ser egoístas y pensar que somos los dueños de todo. Hagamos la experiencia, entreguemosle nuestra vida, aprendamos a ser confiados y entregados a Él. Como consecuencia vendrán las bendiciones abundantes. Hagan la experiencia de Dios y tendrán bendiciones abundantes. Eso no es tan fácil ya que estamos viviendo una situación en la que el hedonismo vuelve a reinar y el individualismo impera entre los hombres; el orgullo invade el corazón humano y lo cierra para las cosas del grandioso. Por eso vale retomar lo que Dios nos propone: Hagan la prueba, o bien, "póngame a prueba" - ya que estamos marcados por signos y los buscamos para creer - y verán abiertas las puertas del cielo derramando bendiciones abundantes.
Si nos detenemos a pensar un poco más y relacionando con los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, Dios nos pide apenas 1 hora de misa semanalmente. Podemos concluir, entonces, HAGAN LA EXPERIENCIA DE DIOS, VENGAN A MI BANQUETE Y DERRAMARÉ SOBRE USTEDES GRACIAS ABUNDANTES.
Será que nos cuesta tanto aceptar el desafío de Dios? Dejémonos alcanzar por Él y veremos las gracias en nuestra vida.

P. Adelino

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